El Mercado de Navidad de San Sebastián tendrá una gran escultura luminosa de homenaje a las víctimas del Covid-19

Si el virus lo permite, la gran noria repetirá en Alderdi Eder, el mercado junto al río volverá el 28 de noviembre y se baraja un espectáculo lumínico desde Santa Clara.

El Ayuntamiento prepara desde hace meses el Mercado de Navidad. Fomento de San Sebastián tiene ya todo a punto para que el final del año sea un canto de optimismo y esperanza, tanto para ciudadanos como para comerciantes. El programa en el que se trabaja incluye la noria y la bola luminosa en Alderdi Eder, el mercado navideño con 38 casetas en el paseo de Francia, y la tradicional iluminación en un centenar de calles y espacios públicos, este año con dos novedades: se baraja un espectáculo de luz en la bahía de La Concha y se colocará un haz en forma de escultura luminosa del artista Iñigo Arístegui en la plaza Oquendo como homenaje a los fallecidos y al esfuerzo del conjunto de la ciudadanía por contener la pandemia.

El concejal de Fomento, Enrique Ramos (PSE), asegura que “en estos tiempos difíciles desde el Ayuntamiento tenemos un doble objetivo: reactivar la economía de la ciudad y animar a la ciudadanía por medio de diferentes iniciativas. Con el mercado de Navidad ponemos a disposición del comercio local, uno de los más afectados por la crisis del Covid-19, nuevas vías de comercialización de sus productos y conseguimos un ambiente navideño que transmite alegría y positividad. Se trata de promocionar Donostia, atraer visitantes y activar la economía local. Todo ello con las medidas necesarias para evitar contagios. El programa, como no puede ser de otra manera, estará supeditado a la situación sanitaria”.

La escultura de Arístegui homenajea a los ausentes y al esfuerzo ciudadano frente a la pandemia. La pieza, de 7 metros de altura, será de aluminio, estará pintada en blanco, será transitable y desprenderá luz. En su interior, se dispondrán varios bloques de cemento a modo de bancos. La figura, de título 'Besarkada-Los Abrazos', quiere ser un homenaje a los fallecidos durante la pandemia y a la lucha responsable de la ciudadanía para frenarla. El objetivo es que durante el día la escultura genere un espacio de reflexión tras los meses vividos, mientras que por la noche evocará un abrazo explícito de reencuentro en estos momentos tan convulsos.

Por lo demás, la iluminación navideña está previsto que llegue, como el año pasado, a 103 calles y espacios públicos. El encendido se adelanta al 28 de noviembre, como ocurre en muchas ciudades que tratan de meter el último fin de semana de este mes en la campaña de Navidad.

Los arcos luminosos volverán a los puentes María Cristina y Santa Catalina y las siluetas de los cubos 'flotarán' otra vez sobre el Urumea. Los más pequeños volverán a contar con el tío vivo con forma de abeto en la plaza Santa Catalina y con una noria pequeña en la Plaza del Urumea. Ramos explicó que el objetivo de la ciudad con esta apuesta es de innovar en momentos de estrecheces presupuestarias, “diferenciarnos del resto de ciudades con elementos de iluminación propios, a través de artistas locales, y evitar el efecto de homogeneidad navideña que sufren otras ciudades”.

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